Resumen de investigación en los cuidados

Detalle descriptivo de la Ontología resumen de investigación en los cuidados

Los países de América Latina y el Caribe enfrentan un panorama económico desafiante en 2023. En el frente externo se espera una mayor desaceleración tanto del crecimiento como del comercio mundial, precios de productos básicos más bajos que en 2022 —que afectarán negativamente los términos de intercambio de los países exportadores de materias primas— y condiciones financieras a nivel mundial que seguirán influidas por la aversión al riesgo y las políticas monetarias restrictivas en los países desarrollados. En el frente interno, al menor crecimiento económico proyectado se suman el espacio limitado para la política macroeconómica, las presiones inflacionarias, el bajo dinamismo de la creación de empleo, caídas de la inversión y crecientes demandas sociales.

La realidad ecuatoriana, no escapa a esta apreciación, pues la inflación y sus cifras macroeconómicas proyectadas, sostienen que el panorama socioeconómico, se mantendrá igual, aun cuando se prevé un 2% de crecimiento del PIB.

Entre los lineamientos temáticos del Objetivo 7 del Plan de Creación de Oportunidades 2021-2025, Secretaría Nacional de Planificación (2021) se abordan, entre otras una educación innovadora e inclusiva, una educación libre de violencia, promoviendo la inclusión en las aulas y fortalecimiento del perfeccionamiento docente. El mismo documento refiere como meta, también afín al sentido de esta investigación la 7.1 que es incrementar el porcentaje de respuesta a la atención de las víctimas de violencia para que cuenten con un plan de acompañamiento pasando del 67.6% al 95.

Santa Elena es una provincia del Ecuador, donde las condiciones socioeconómicas evidencian esta dramática situación de A. Latina y el Ecuador en general.

En el territorio santaelenense habitan 401.178 personas, según la proyección demográfica del INEC para 2023, siendo la decimocuarta provincia más poblada del país y la menos poblada de la región litoral. La Provincia de Santa Elena está constituida por 3 cantones, con sus respectivas parroquias urbanas y rurales. Según el último ordenamiento territorial, la provincia de Santa Elena pertenecerá a una región comprendida también por las provincias de Guayas, Bolívar y Los Ríos, aunque no esté oficialmente conformada, denominada Litoral.

Las actividades principales de la provincia son el comercio, la industria, la pesca y el turismo. La península tiene algunos puertos pesqueros: Santa Rosa, San Pedro y Chanduy los más importantes centros de la zona. En cuanto al turismo, recibe en sus balnearios aproximadamente 80 mil turistas por temporada.

Del total de sus habitantes, el 55% se encuentra en el área urbana. El área conurbana solo ocupa el 0,7% del territorio provincial, esto indica que la concentración de la población en el área urbana es muy alta.

Con una educación en cuidados valorizada, al menos las primeras 6 causas de muertes en los hombres, pudieran evitarse y disminuirse considerablemente, porque todas están dependiendo de los estilos de vida básicamente.

En Santa Elena existen 229 escuelas, 4 444 docentes y 109 482 estudiantes, según cifras del MINEDU (2022), y en su gran mayoría, pusieran ser formadoras de valores y conocimientos en cuidados a partir de la vida escolar.

La Provincia de Azuay está constituida por 15 cantones, de las cuales se derivan 27 parroquias urbanas y 60 parroquias rurales. Según el último ordenamiento territorial, Azuay pertenecerá a una región comprendida también por las provincias de Cañar y Morona Santiago, aunque no esté oficialmente conformada, denominada Región Centro Sur. En el territorio azuayo habitan 909.585 personas, según la proyección demográfica del INEC para 2022, siendo la quinta provincia más poblada del país después de Guayas, Pichincha, Manabí y Los Ríos.

Es uno de los más importantes centros administrativos, económicos, financieros y comerciales del Ecuador. El desarrollo de la industria en la provincia en general se basó en las destrezas manuales de sus habitantes. Tiene una importancia muy singular para la historia del austro del Ecuador, por ser un punto medio entre la costa y la Amazonía, desde tiempo ancestral se constituyó como una zona de encuentro entre culturas, comerciantes y eventos de connotación religiosa.

Azuay cuenta con 848 instituciones educativas entre fiscales, particulares y mixtas, un total de 111146 docentes y de 205 365 estudiantes, según los archivos CSV, en Datos Abiertos, disponibles en el Portal del MINEDU (2022)

Cañar es una provincia de la República del Ecuador, situada en el sur del país, en la zona geográfica conocida como región interandina o sierra, principalmente sobre la hoya de Cañar. Su capital administrativa es la ciudad de Azogues, mientras la urbe más grande y poblada es La Troncal. Ocupa un territorio de unos 3.146 km², siendo la segunda provincia del país más pequeña por extensión, detrás de Tungurahua. Limita al norte con Chimborazo, al sur con Azuay, por el occidente con Guayas y al este con Morona Santiago.

En el territorio cañarense habitan 281.396 habitantes, según la proyección demográfica del INEC para 2020, siendo la decimoquinta provincia más poblada del país. La Provincia de Cañar está constituida por 7 cantones, de las cuales se derivan sus respectivas parroquias urbanas y rurales. Según el último ordenamiento territorial, la provincia de Cañar pertenecerá a una región comprendida también por las provincias de Azuay y Morona Santiago, aunque no esté oficialmente conformada, denominada Región Centro Sur.

En el aspecto agrario existe variedad de cultivos como trigo, cebada, papas, verduras, legumbres, hortalizas y áreas de pastizales en las zonas templadas; en los sectores cálidos se produce café, arroz, caña de azúcar, banano y varias frutas de tipo tropical. En las áreas boscosas se puede encontrar especies tales como cedro, laurel, palo prieto e ishpingo. La ganadería tiene su mayor importancia en la crianza de ganado vacuno, lo que permite una buena producción de leche y carne. La pequeña industria y de manufactura es considerada valiosa fuente de ingresos económicos, principalmente en las ramas alimenticia, del calzado, textil y muebles de madera.

Tuvo distintos períodos migratorios provenientes de la serranía como los Cañaris. Más adelante fue conquistada por los incas al mando de Túpac Yupanqui. La colonización española tuvo lugar hacia 1538. Después de la guerra independentista y la anexión de Ecuador a la Gran Colombia, se crea la Provincia de Azuay el 25 de junio de 1824, en la que dentro de sus límites se encontraba el actual territorio cañarense. El 3 de noviembre de 1880 se crea la decimotercera provincia del país, la Provincia de Azogues, que posteriormente cambiaría su nombre a Cañar.

En el caso de Cañar cuenta con 339 escuelas, 3330 docentes y 66181 estudiantes, según cifras del MINEDU (2016)

La región Amazónica del Ecuador, conocida también como Amazonía u Oriente, es una región geográfica del país sudamericano conformada por un área aproximada de 120 000 km2 de la Amazonia. Comprende las provincias de Sucumbíos, Orellana, Napo, Pastaza, Morona Santiago y Zamora. Se extiende sobre un área de exuberante vegetación, propia de los bosques húmedo-tropicales, representa el 43% del territorio ecuatoriano.  En el Amazonas vive aproximadamente un 5% de población ecuatoriana. También es muy importante considerar la existencia de pueblos que se mantienen sin contacto voluntario con la sociedad nacional, como los Tagaeri, Taromenane y los Oñamenane, de la nacionalidad huaorani, ubicados en las provincias de Orellana y Pastaza. Está conformado por 12 grupos étnicos, cuyas culturas, basadas en su clima y condiciones geográficas, constituyen un legado extraordinario en materia de cuidados no descritos para la preservación de la salud y que pueden ser transmitidos no solo por las familias, sino por las instituciones educativas.

En la región amazónica existe un total de 2 303 escuelas, 16 222 docentes y  307 592 estudiantes. También existen extensiones de la UNAE en todas las provincias amazónicas.

Los territorios mencionados no cuentan con servicios integrales de cuidados, sino con instituciones aisladas que se especializan en algún tipo puntual, que funcionan desde la visión tradicional del cuidado.

Este carácter intercultural y multicultural de los territorios de estudio, hace de ellos un gran reservorio cultural de saberes en muchas áreas del conocimiento, incluidos los cuidados. Por eso además de los servicios y por la importancia que estos tienen para el bienestar de las personas, se indagarán y pondrán en valor los saberes de cuidados que existen en las comunidades estudiadas.

Identificación del problema

La Pedagogía del Cuidado es un marco conceptual que se utiliza para desarrollar contenidos en el ámbito educativo con el objetivo de garantizar los derechos de niñas, niños y adolescentes PNFP (2022). Esta pedagogía se basa en la idea de que educar es cuidar y cuidar es educar,  Intered (2018). El objetivo principal de la Pedagogía del Cuidado es favorecer el bienestar y prevenir la violencia mediante el arte de enseñar a «cuidarse», Programa Nacional Aprender Enseñando (s/f).

La pedagogía de los cuidados busca un desarrollo integral de la persona:

Coloca la vida en el centro, y entiende a las personas como interdependientes y ecodepedientes. Todos y todas necesitamos el amor y el cuidado de otra u otras personas para vivir felices, y todo esto, siendo parte de la naturaleza. Necesitamos el monte, el mar, los ríos… Es muy importante que los amemos y que los respetemos, porque sin ellos, no podríamos vivir.

Los cuidados tienen lugar en los vínculos, en la convivencia y en la cotidianeidad de la vida escolar y se enmarcan en un trabajo institucional colectivo sostenido en el tiempo que regula qué enseñar, qué aprender, cómo hacerlo y cómo convivir. Docentes, tutores/as, equipos directivos, integrantes del equipo de orientación y personal no docente, cada cual desde las competencias de su rol y posición, deben desplegar cuidados cotidianamente. Muchas veces, las ideas de educar y cuidar aparecen disociadas, diferenciadas. Esta escisión suele relacionarse con concepciones del cuidado como algo meramente asistencial, y/o con una mirada de la educación centrada sólo en la transmisión de contenidos. Sin embargo, en las escuelas y desde la tarea pedagógica, se realizan cuidados que es necesario poner en valor.

La pedagogía de los cuidados hace hincapié en muchos valores que impulsan la sostenibilidad de la vida:

Esos valores son el cuidado, la solidaridad, la empatía, la autonomía, autoestima, las relaciones afectivas, el empoderamiento, la comunidad, la participación, la creatividad, el juego y el consumo responsable.

Y cobra importancia el trabajo que históricamente han desempeñado las mujeres, que es fundamental para la sostenibilidad de la vida.

La pedagogía de los cuidados trabaja a favor del valor de la equidad, impulsa un reparto justo de las tareas que sostienen la vida, remarcando que los hombres, las empresas y los estados tienen que aceptar estos trabajos también bajo su responsabilidad.

La comunidad educativa tiene que poner en el centro el cuidado de la vida, puesto que la vida es lo más importante.

Una escuela que incorpora la pedagogía del cuidado es una escuela impulsadora y transformadora que trabaja a favor de la igualdad y de una sociedad justa.

Por esta razón, las instituciones educativas tienen que estar atentas para actuar con buenas prácticas frente a las desigualdades que puedan surgir allí mismo, para que los niños y niñas crezcan en un entorno que promueva las relaciones saludables, rodeados y rodeadas de seguridad, cuidado y afectividad.

Por otro lado, ante determinadas situaciones o padecimientos que vivencian los estudiantes, como vulneraciones de derechos o acontecimientos o experiencias que comprometen su integridad, la escuela no puede sola. En efecto, la escuela forma parte de un entramado de instituciones y organismos corresponsables de garantizar los derechos de niños, niñas y adolescentes, según mandato constitucional del Ecuador.

Trabajos de investigación sobre este tema han explorado el concepto de cuidado en la educación y sus implicaciones para las prácticas docentes Estalayo et al (2022), Cáceres y Lozano (2021). Otro artículo examina la ética del cuidado en la pedagogía saludable, Castillo et al (2015), mientras que en estudios del mismo corte, se analiza la metafísica de la debilidad y la pedagogía del cuidado en los escritos de Jean Vanier Rivera y Piquer (2018). Otras investigaciones han propuesto principios básicos para conceptualizar el cuidado como referente para comprender, realizar y valorar su papel en la vida del aula y la escuela Estalayo et al (2022). Adicionalmente, algunos estudios se han centrado en cómo los principios esbozados en la perspectiva de la Pedagogía del Cuidado han impactado en las prácticas pedagógicas de los docentes Cáceres y Lozano (2021).

El contexto económico que generó la pandemia junto a la necesidad de los cuidados han provocado una irrupción de estudios sobre este tema desde ambas perspectivas, pues el mismo no está exento de implicaciones económicas en múltiples sentidos.

En términos económicos del cuidado, según CEPAL (2022) la categoría servicio doméstico fue la que experimentó el mayor incremento relativo durante el primer semestre de 2022. Al descomponer la recuperación del empleo por categoría de ocupación se observa que durante el segundo trimestre de 2022 el trabajo doméstico (dentro de la que se engloban los cuidados) es la que tuvo el mayor crecimiento, un 16,7% respecto de igual trimestre del año 2021. Esta fue la categoría de ocupación que más sufrió la contracción durante la pandemia, ya que cayó un 30,5% entre el segundo trimestre de 2019 e igual período de 2020. También es una de las categorías que más ha demorado en iniciar su recuperación, pues solo comenzó a registrar tasas de crecimiento interanual a partir del segundo trimestre de 2021, y, a dos años de iniciada la pandemia, aún no logra alcanzar los niveles de ocupación previos a la crisis.

En todos los momentos precedentes esta categoría de empleo donde se enmascaran los cuidados fue siempre ejercida mayoritariamente por mujeres, panorama que debe cambiar, según se avance en el conocimiento de los mismos, por lo que es necesario desarrollar estrategias pedagógicas que enseñen a aprender que los cuidados, son un hecho humano y no únicamente femenino.

La mayor parte del trabajo de cuidados, transcurre de manera no formal y las cifras señalan que junto con la apertura de las economías de la región, el empleo informal ha venido creciendo, durante la pandemia hubo una caída estrepitosa de  empleo informal, en virtud de las fuertes restricciones a la movilidad impuestas como parte de la estrategia para enfrentar la crisis sanitaria. Esto hizo que, en el primer semestre de 2020, la proporción de personas que trabajaban en el sector informal disminuyera y llegara al 46,7%, 2,5 puntos porcentuales menos que la observada en el primer semestre de 2019. En 2021, con la reapertura de las economías, los trabajadores en condiciones de informalidad se incrementaron y la tasa de informalidad aumentó 1,8 puntos porcentuales respecto del primer semestre de 2020 y llegó a 48,5%. En el primer semestre de 2022, la tasa de informalidad volvió a crecer (0,3 puntos porcentuales) y, pese a que se mantiene por debajo de los niveles anteriores a la crisis, alcanzó un 48,8%.

En el segundo trimestre de 2022, y por efecto de la aceleración inflacionaria, los salarios reales promedio registraron una caída, donde las brechas entre hombres y mujeres en algunos de los principales indicadores laborales han tendido a disminuir, pero las asimetrías son mayores que antes de la crisis.

La pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) ha puesto de relieve, de forma inédita, la importancia de los cuidados para la sostenibilidad de la vida y la poca visibilidad que tiene este sector en las economías de la región, en las que se sigue considerando una externalidad y no un componente fundamental para el desarrollo. Esta crisis sanitara puso en evidencia la injusta organización social de los cuidados en América Latina y el Caribe.

Urge pensar las respuestas a las necesidades de cuidados desde un enfoque de género e intercultural, ya que, como ha demostrado la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en reiteradas ocasiones, son las mujeres quienes, de forma remunerada o no remunerada, realizan la mayor cantidad de tareas de cuidados.

La necesidad de esta investigación surge de la práctica y de los resultados que para la salud ha dejado la pandemia en diferentes indicadores y parte de la información obtenida en talleres realizados con grupos sociales y con mujeres en el contexto de la investigación previa Modelo de gestión socioeducativa para la inclusión de género e intercultural, desarrollada por el grupo GIS, entre 2019 y 2021, en Santa Elena.

Uno de los resultados que fundamenta la investigación es precisamente la diferencia que se aprecia para el trabajo con enfoque de género e intercultural en los encuestados:

Se muestra que cuando los docentes evalúan su preparación y capacidades para el enfoque de género, ver Tabla 1, se aprecia que la mayoría considera que tienen suficiente confianza para usarlos en su trabajo, a eso se añade que 7 mujeres y 2 hombres creen carecer de conocimientos para ello. Por lo que se hace necesario formar capacidades en este sentido en los docentes de las escuelas de los territorios en que se desarrollará el estudio.

Una cascada de crisis ha llevado a un complejo e incierto escenario global y a grandes desafíos para los países de América Latina y el Caribe. A los problemas estructurales que históricamente ha presentado América Latina y el Caribe, y que resultaron agravados por la crisis del COVID, se fueron agregando en 2021 y 2022 desafíos crecientes debido a las fuertes presiones inflacionarias, los altos niveles de deuda soberana que dejó la crisis y —más recientemente— la guerra en Ucrania y sus efectos. Tras crecer un 3,7% en 2022, se espera que la desaceleración se acentúe en América Latina y el Caribe, con un crecimiento del 1,3% en 2023 en una coyuntura sujeta a importantes restricciones tanto externas como internas. Estas cifras significan que en los diez años que van de 2014 a 2023, la región habrá crecido menos, incluso, que en la llamada “década perdida” de los años ochenta. Acelerar el crecimiento, combatir la desigualdad, y enfrentar el cambio climático requieren dinamizar la inversión y productividad a través de políticas públicas innovadoras en lo productivo, comercial, social, y la economía del cuidado para evitar una nueva década perdida.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) (2023), sobre la base de cifras oficiales, se considera que el Ecuador crecerá un 2% en su producto interno bruto (PIB)

Para atender las demandas sociales es fundamental la creación de empleo decente, junto con reducir la informalidad, la desigualdad y la pobreza, así como avanzar en la mitigación y adaptación del cambio climático. Acelerar el crecimiento, combatir la desigualdad, y enfrentar el cambio climático requieren dinamizar la inversión y productividad a través de políticas públicas innovadoras en lo productivo, comercial y social, y en la economía del cuidado para evitar nuevas pérdidas.

Para desarrollar una economía de los cuidados es necesario el planteamiento de una Pedagogía de los cuidados que contribuya a cambiar el paradigma tradicional de lo que socialmente significa cuidarse y que amplíe su concepción a otras áreas.

Esta investigación, pretende hacer el estudio para favorecer el bienestar y considera la necesidad de construir un modelo coeducativo que cuestione el modelo de desarrollo dominante y optar por uno radicalmente diferente que dé prioridad a la equidad de género y a la inclusión plena, es decir que hablamos de una Pedagogía del cuidado, que priorice las acciones de cuidados, que son todas aquellas actividades orientadas al mantenimiento de la vida, a la sostenibilidad social. Entre otras, estas actividades son: gestar, parir, criar, alimentar, cocinar, lavar, coser, sanar, conseguir y cuidar el agua y los recursos naturales, enseñar a caminar, atender, escuchar, gestionar el presupuesto del hogar, consolar, enseñar, asistir a las personas enfermas o dependientes, acompañar en la muerte, etc. Todas ellas son actividades desarrolladas, mayormente, por mujeres a lo largo de la historia.

En nuestro aporte, pretendemos destacar esta perspectiva de equidad a la que se suma una visión ambientalista del cuidado. Una mirada que se nutre de fuentes como el ecofeminismo, la economía de los cuidados, la economía feminista, la interculturalidad, el enfoque basado en derechos humanos, la ciudadanía, y el Buen Vivir.

Deseamos compartir y debatir una propuesta educativa que implica la reestructuración de los contenidos curriculares, de las metodologías y de los procesos de enseñanza y aprendizaje para que consideren los cuidados como un principio básico de convivencia.

También supone ampliar la participación en estos procesos de aprendizaje de otras y otros actores del contexto escolar, como la comunidad, poniendo en marcha espacios de diálogo e intercambio que permitan al personal educador revisar periódicamente sus prácticas y sus formas de hacer para reajustarlas al contexto en el que se desarrollan y a las necesidades de la comunidad educativa.